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El conjunto TUMBAS fue uno a los que más identificaron y se identificó con el CENTRO CULTURAL RUZAFA

lunes, 15 de febrero de 2010

CON LA PERSPECTIVA DEL TIEMPO


Eddie (Los Bodgies) nos ofrece este estupendo artículo publicado en el diario valenciano “Las Provincias”, que habla de la actividad musical en Valencia durante los 60’s, desde la perspectiva de los cuarenta años transcurridos, ya que está fechado en el año 2000, un tiempo más que suficiente para que podamos valorar las cosas sin la parcialidad que hubiese supuesto escribirlo en el momento al que se refiere.
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Al leerlo, lo primero que nos podríamos plantear es si es de recibo que le demos la lata a nuestros hijos por seguir las tendencias actuales de la moda, cuando nosotros hicimos lo que nos vino en gana sin contar con nuestros mayores; unos mayores, seguramente, mucho menos preparados que nosotros para asumir los cambios. Vamos, dicho a la pata la llana: Que no parece que nos corresponda el papel de “carrozones”, ya que, al fin y a la postre, fuimos nosotros, nuestra generación, los que sembramos la cosecha actual.

Esperamos que disfrutéis del artículo que nos ha facilitado ese Bodgie tan singular, como es Eddie.

jueves, 11 de febrero de 2010

MI VIEJA JOMADI

Aún conservo mi primera guitarra eléctrica, la JOMADI, sí, mi JOMADI. No era una Fender, ni una Gibson, ni una Gretsh, ni una Rinkenbacker, ¡qué más hubiera querido!, era una modesta guitarra de fabricación española, diseñada por José María Diéguez, pero que a mí me sonaba, y me suena, a música celestial, porque, a pesar de todos los pesares y del tiempo transcurrido, me sigue gustando ese timbre metálico que tiene.


Nos compramos sendas guitarras de la misma marca Pedro y yo; la de Pedro era de color azul celeste, con tres pastillas y palanca de vibrato, y, al parecer, también la conserva. Las compramos en una tienda que estaba más allá de la Alameda, de la que hace unos días Pedro me recordaba el nombre, pero que he vuelto a olvidar (anda, Pedro, echa una mano). Estaban expuestas en una red que colgaba a lo largo y ancho de una pared, en una especie de osadía estética para la época. Y no sé Pedro, pero yo, lo más que conseguí es que me la compraran a plazos, con las letras de cambio tan habituales en aquellos años; no es que en casa estuviésemos demasiado mal para los tiempos que corrían, pero, claro, eso de comprarle al chaval una guitarra eléctrica era algo que se tenía que hacer con pinzas… a pesar de que los precios, vistos hoy resultan de risa.

Una auténtica compañera para aliviar los malos momentos; es cierto, no sólo porque lo diga Serrat en una de sus primeras canciones, es que fue así durante muchos años: en los momentos bajos, no hay como una guitarra para sobrepasarlos… y en mi caso fue esta vieja JOMADI.

La usé algunas veces al llegar a Cataluña. Luego, poco a poco, fue quedándose relegada a un segundo, a un tercero y hasta a un último lugar, y así ha permanecido hasta el día de hoy en que la he rescatado del garaje donde la guardo y, aunque sea por esta vez la he sacado al primer plano para devolverle el protagonismo que se merece por ser una buena amiga en el tránsito por la vida.

Gracias, vieja JOMADI, por todo lo que has supuesto para mi, y eso que uno no es de cogerle afecto a las cosas, pero esta guitarra es una excepción.
Juano

PD: Si queréis escuchar el sonido de una JOMADI, pulsad AQUÍ.